Ayudas a los poetas: premios, festivales, crowdfunding y otras vicisitudes

Vivir de las artes siempre ha sido siempre algo complicado y entre la gran marabunta de talento, se encuentra la poesía. Generalmente los versos llenan el alma, pero no los bolsillos de aquellos que los escriben. Cada vez más, publicar cualquier género se convierte en algo más complicado, y la poesía está el último de la cola. Ante esto, han surgido diferentes alternativas, que permiten a los escritores, además de sacar su libro a la venta, recibir una remuneración económica.

La más común de todas las opciones es la autopublicación. Aunque esto supone una cierta pérdida del romanticismo que trae consigo de por sí la poesía, acaba por ser un método que logra sacar muchos poemarios al mercado, que de otra forma jamás hubieran visto la luz. Con Internet, han aparecido algunas páginas que han hecho que este sistema se haya generalizado, y se ha llevado no solo al ámbito de la poesía, sino también al resto de materias artísticas.

Por otra parte, emerge el llamado crowdfunding o también conocido como micromecenazgo. A pesar de que los orígenes de este método de financiación se remontan a la Edad Media, es ahora cuando el crowdfunding se ha popularizado a nivel internacional. Son varias las plataformas que unen al artista con sus seguidores, posibilitando que nazca un proyecto a través de las aportaciones económicas de estos. Aunque el crowdfunding es algo más conocido en el universo musical y cinematográfico, se va llevando poco a poco a las palabras. Libros y revistas se materializan gracias al mecenazgo digital, gracias a espacios como Lánzanos u otras como Verkami.

Para publicar libros, por supuesto, existen también los premios literarios relacionados con la poesía. Algunos de ellos recompensan únicamente con la publicación, sin embargo, otros aportan también al artista un premio económico. Entre los concursos más reconocidos se encuentra el Premio Hiperión de Poesía, dedicado a poemarios inéditos escritos en lengua castellana por autores menores de 35 años. A su vez, esta editorial recoge en su seno varios premios de poesía. De los más reconocidos es también el Premio Adonáis de Poesía, concedido por Ediciones Rialp. Dicho reconocimiento a poetas fue creado en el año 1943, y ha premiado a escritores como José Hierro, Ángel Valente o Luis García Montero, por lo que supone todo un honor ganarlo. Algo más internacional está el Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe, cuyo galardón está dedicado a poemarios inéditos de al menos trescientos versos y escritos en lengua castellana. Más novedoso es el Premio de Poesía Joven “Pablo García Baena”, organizado por la editorial La Bella Varsovia.

Los festivales de poesía permiten descubrir nuevos talentos y reedescubrir a los antiguos. Uno de los más conocidos es el Festival Eñe, una fiesta dedicada a la revista literaria con el mismo nombre. Se celebra en Madrid, en el Instituto Cervantes y en el Círculo de Bellas Artes, aunque sus ediciones se festejan también más allá del Atlántico, ya que han llegado hasta Lima y Montevideo. En el sur de España, en la ciudad de la Alhambra, se celebra también el Festival Internacional de Poesía de Granada.

Definitivamente, aunque vivir de la poesía sea una tarea difícil, es posible, con ilusión, con ganas y a través de todas estas ayudas que el mundo nos ofrece.

Lectura de Waldo Leyva. Foto por: Casa América

Lectura de Waldo Leyva. Foto por: Casa América

Entrada por: Nerea Crespo

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