Nuevas maneras de representación teatrales

El teatro no es más que una forma de expresión del ser humano a través del arte.  Si nos remontamos a las culturas primitivas ya existían estas representaciones, aunque con un fin religioso. Sin embargo, más allá del significado que pretendían darle al teatro, generalmente mediante la ayuda de la música, las personas de aquella época,  existía también un objetivo de unión espiritual de la comunidad.

Algo más adelante en el tiempo, ya en Grecia o Roma, el teatro adquiere una gran relevancia en la vida social y por supuesto en la cultural.  A través de la tragedia cobraba importancia el mito, y a través de la sátira, dejando a un lado el dramatismo para pasar a la comedia, se realizaban crítica sociales.

También en las civilizaciones Orientales el teatro se comenzó a practicar en la Antigüedad. Por supuesto, con el paso de los años, el teatro se mantuvo, llegando a formar parte de la cultura de la Edad Media Europea. Recorrió tierras italianas, inglesas, francesas y españolas, entre otras, y dejaron su huella algunas figuras, (como Shakespeare, Lope de Vega o Calderón) que se han convertido en verdaderos hitos históricos y cuyas obras se siguen representando en la actualidad.

Si se da un salto temporal al siglo XIX,  el teatro ha evolucionado para convertirse en teatro moderno. En este, existe una mayor libertad a la hora de interpretar, ya que se han desarrollado diferentes métodos actorales, y sobre todo al jugar con los aspectos técnicos.

Ahora bien, trasladándonos ya al siglo XXI el cambio es mucho mayor.  El universo de ficción que se creaba en el teatro griego, ha sufrido una profunda transformación. La escenografía ha dejado atrás el tradicionalismo para convertirse en un elemento flexible y cambiante; el propio texto teatral se ha abierto para ofrecer un abanico infinito de posiblidades; la expresión corporal en los actores cobra, en algunas obras, una importancia brutal; y con todo esto, la concepción del teatro por parte de los espectadores, se ve modificada.

Actualmente las artes escénicas disponen de muchos más medios, lo cual puede generar en el público un efecto espectacular. Sin embargo, no solo se trata de aquello dependiente de lo económico. Hoy en día, continúan existiendo las representaciones dramáticas que tienen su base en lo clásico, y por lo tanto se respeta el guión y le escenografía de la obra original. No obstante, además de estas, han nacido nuevas formas de hacer teatro.

La sociedad en la que vivimos es totalmente inestable, está en constante cambio, lo cual afecta al mundo cultural. A lo largo del siglo XXI se han ido desarrollando nuevas maneras de reprentar, algunas de ellas poco conocidas. Mediante mucha creatividad y de forma muy original, se han creado cosas como el llamado microteatro, obras de no más de quince minutos representadas en salas de un tamaño muy pequeño, irrisorio para algunos, y para un público muy reducido. Otra de las novedades es el minimalismo teatral, donde la escenografía pasa a ser la imaginación del espectador. La comedia ha derivado en monólogos, o grupos de cómicos; aunque lo más llamativo es la improvisación teatral, obras cada día diferentes, ya que son creadas al instante y con la participación del público. Por último, es también curioso cómo se ha segmentado el teatro. Hoy en día hay obras para niños, para mujeres o para jóvenes; pero también las hay para los más ocupados (o para los más vagos, según se quiera ver), como es el caso de teatro a domicilio.

El género teatral seguirá evolucionando, adaptándose a los diferentes cambios sociales. Y aunque actualmente se vea afectado por la fuerte crisis económica y su futuro todavía sea incierto, lo que es seguro, es que seguirá existiendo.

Teatro en las calles. Foto: Nerea Crespo

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Entrada por: Nerea Crespo

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