El suicidio y la crisis, una relación incierta

Se estiman aproximadamente un millón de suicidios aunales en todo el mundo. Según la comunidad médica, existe una relación directa entre la salud pública, en particular  los suicidios, y la crisis económica, como asienten varias revistas científicas. Sin embargo, otros estudios, como el publicado en The Lancet se decantan por lo contrario, y afirman que no hay datos concluyentes que muestren un incremento en el número de suicidios en la Unión Europea a causa del aumento del desempleo. De hecho, si nos trasladamos  al ámbito de la mortalidad, por cualquiera de sus causas, estudios como el de José A. Tapia Granados han descubierto, que de forma paradójica, con el aumento del desempleo disminuye la tasa de mortalidad. Pero hay una explicación a esta aparente incoherencia. Con el aumento del desarrollo económico, aparece también un aumento de bienestar y con se acrecenta el consumo, de tal forma que adquirimos unos peores hábitos de salud.

Se trata, pues, de un terreno bastante escabroso en el que hay ciertas controversias. Es cierto que la salud pública se ve afectada en los periodos de crisis. Se produce un ascenso en la mayor parte de las enfermedades, en especial los trastornos y enfermedades mentales. También existe un aumento en muertes por causas cardiovasculares, ansiedad y suicidios. Las dificultades económicas acaban por generar una crisis social: aumentan los divorcios, los casos de violencia doméstica, los deshaucios, las depresiones e incluso los accidentes laborales.

A pesar de la corelación lógica que sustentan médicos y científicos, los datos no revelan unos cambios desmesurados. Si se hace un balance de los últimos años, tomando como referencia las estadísticas presentadas por el INE, el resultado es que la tasa de suicidios se ha mantenido de forma más o menos estable a lo largo de la crisis y antes de esta, a pesar de que hubiera un leve incremento con su llegada.

Tasa de suicidios en España (2005-2009) – Realizado por Nerea Crespo

Sin embargo, es más fácil llegar a alguna conclusión, si el objeto de estudio lo trasladamos de la crisis a los recortes sociales. La relación de la mortalidad con las coberturas sociales que cubren a los ciudadanos, está más clara.  Según un artículo publicado recientemente en el British Medical Journey, entre los años 2008 y 2010 (precisamente ente los que ha transcurrido la crisis económica) se calcularon 846 suicidios más entre hombres y 155 más entre mujeres en Gran Bretaña, que antes de que se produjera la recesión económica. Este estudio, que se realizó por médicos especialistas, estima que por cada ochenta euros recortados por persona (ayudas a desempleados, jubilados, discapacitados, niños y familias) la tasa de mortalidad puede aumentar en un 0,99%, los fallecimientos por tuberculosis subirían un 4,3%, las muertes por problemas derivados del alcoholismo se incrementarían un 2,8% y la mortalidad cardiovascular un 1,2%. Si se observan las estadísticas de Grecia, el resultado es similar. El suicidio no solo se ha incrementado, sino que casi han crecido en más de un cuarenta por ciento. Antes de la crisis, Grecia era uno de los países con menor índice de suicidios de la Unión Europea, se calculaba un suicidio diaro, no obstante, actualmente se calculan dos.

La mortalidad por suicidio es un tema que sale poco a la luz, pocas veces se ve en un medio de comunicación. Esto es debido al “Efecto Werther”, según el cual el suicidio puede ser “contagioso”, es decir, a través del conocimiento de muertes por esta causa puede existir una incitación a personas vulnerables. A pesar de ello, resulta interesante conocer hasta dónde llegan los estragos que provoca la crisis.

Anuncios