Esquizofrenia, locura en estado puro

La esquizofrenia es una enfermedad que se caracteriza por la percepción de la realidad de forma distorsionada. Aunque solo afecta a un 1% de la población mundial, se trata de una disfunción aparentemente conocida por un alto porcentaje de la sociedad occidental. Sin embargo, lo cierto es que se sabe muy poco de los síntomas, las vivencias, y el complejo mundo de aquellos que la padecen. Esquizofrenia es una obra teatral escrita, codirigida e interpretada por Eva Redondo, que muestra a la perfección qué hay en la mente de los que sufren semejante alteración.

La representación tuvo lugar en La escalera de Jacob, una pequeña sala independiente situada en el barrio madrileño de Lavapiés. La escalera de Jacob dispone de dos espacios. El primero, un café bajo el que se esconde un escenario, y el segundo, cuatro paredes que encierran una tarima sobre la que se sitúan los actores para dar vida a sus personajes.

Tras la compra de las entradas, el reducido público que se encontraba en el café-teatro a la espera del inicio de la obra, fue trasladado al segundo espacio que estaba tan solo a unos pocos metros. El peculiar telonero abrió la puerta del teatro y los diez o quince espectadores entraron ordenadamente. No había grandes cortinas rojas que cubrieran el escenario. Tan solo una grácil tela transparente separaba al público de los actores, quienes ya estaban en escena. El que la representación ya hubiera comenzado antes de que todos los espectadores tomaran asiento, era uno de los elementos que mostraba la originalidad del montaje. Una vez acomodados todos los asistentes, se apagaron las luces. Así los espectadores se trasladaron a un nuevo mundo, el de la locura.

La obra comenzó con al presencia de dos personajes. Ambos transmitían nerviosismo, anormalidad e incluso agonía. A pesar de estar situados en un escenario bastante neutro, compuesto a partir de objetos blancos, y vestir prendas del mismo color, transferían su fuerza, como si de un remolino se tratase, al espectador. El principio fue impactante, duro y directo, al igual que el resto de la representación, que iba cobrando vida a medida que avanzaba.

Los demás personajes se sumaron poco a poco al escenario, cuyos objetos se transformaban con sencillez e imaginación según lo requería la escena. La tensión aumentaba con el transcurso de la obra, que mostraba sin tapujos la realidad de la esquizofrenia. El guión deja a un lado la convencional representación de un mundo feliz para enseñar la marginación, el desamparo, el desasosiego, la desesperación, el sufrimiento, la locura y la muerte en estado puro.

A medida que se desarrollaba la acción, la obra se convertía en una maraña de sonidos, luces, colores blancos y anaranjados, y frases sin sentido ni coherencia aparente. La locura de los personajes era un constante “in crescendo”, hasta que llegó el punto en el que se entremezclaron el sufrimiento con el amor, y el llanto con la muerte. Aunque solo los espectadores más ágiles fueron intuyendo poco a poco el significado de cada uno de los componentes que formaban la puesta en escena, el final claro y contundente de la obra, sacó de dudas a los más confundidos.

Las brillantes interpretaciones de cada uno de los actores consolidaron una atmósfera en la que el público, con total facilidad, podía asomar su cabeza, incluso meter el cuerpo entero. Eva Redondo, Estela Aguilar y Jhonatan Rod, tres de los actores que iban dando vida a los personajes principales, pusieron los pelos de punta a la exigua audiencia que no llenaba el pequeño teatro. Fueron sin duda lo mejor de la obra.

A pesar de que Esquizofrenia está producida por una compañía de teatro independiente, y por lo tanto carece de suntuosos medios, emociona. Sin llegar a ser una obra maestra, acerca al público a la locura. La representación genera empatía y hace que afloren en las entrañas del espectador un sinfín de sentimientos dispares; miedo, angustia, desazón, sorpresa y ternura, entre otras muchas. En su conjunto Esquizofrenia consigue, como confirman algunas críticas, lo que busca cualquier autor, no dejar indiferente a nadie.

 

Entrada por: Nerea Crespo

Aquel que no pueda acercarse al centro de Madrid a deleitarse con dicha representación, puede hacerlo a través de Vimeo, donde se puede disfrutar de una grabación íntegra de la obra.

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