Brutalidad policial en el 25 S

Bajo el lema de “Rodea el Congreso”, el 25 de septiembre, más de 6.000 personas (según los datos de la Delegación del Gobierno) se manifestaron en el centro de Madrid con el fin de mostrar su disgusto ante el Gobierno español y su rechazo al sistema político y económico actual. La principal organizadora de la protesta fue la Plataforma ¡En Pie! Ocupa el Congreso, creada como movimiento social que pide un cambio en esta sociedad, actualmente dominada por los mercados. El ambiente de la manifestación, en un principio tranquilo, comenzó a cargarse con el paso de las horas, y lo que pretendía ser una concentración pacífica , acabó en un sinfín de cargas policiales. Las primeras intervenciones tuvieron lugar hacia las siete de la tarde, debido a la supuesta violencia de algunos de los asistentes. La protesta siguió su flujo con la mediación de algunos activistas que intentaban tranquilizar a los manifestantes más agresivos.

Es el caso de Alberto Casillas, un hostelero de la Cafetería Prado que ha pasado a convertirse, gracias al poder de Internet (a través del cual se pueden obtener numerosas fotografías y experiencias personales) en un icono del movimiento 25 S. Este camarero de 49 años dio refugio a algunos participantes de la manifestación, negando a los antidisturbios la entrada en el bar.

Aun así, acciones como la de Alberto Casillas a quien algunos ya denominan como héroe, no evitaron las duras cargas policiales a la vez que excesivas. El Gobierno ha apoyado y felicitado la actitud de los antidisturbios, culpando a los manifestantes de su violencia extrema. También ha negado la existencia policías inflitrados en la manifestación, declaración contraria a la hecha por el SUP, que afirma la presencia de estos agentes en la protesta.

infiltrados http://antoniomaestre.wordpress.com/2012/09/25/la-policia-incumple-la-ley-en-las-protestas-del-25s-al-no-ir-identificada/

Poco más tarde, alrededor de las nueve de la noche, la policía comenzó a cargar de forma desmesurada en la Plaza de Neptuno, con la intención de desalojarla. Los antidisturbios no iban identificados, lo cual por supuesto, va en contra de la ley. Pero el abuso de fuerza policial no solo estuvo en su falta de identificación y el uso de una violencia desproporcionada, sino que también estuvo presente en cargas injustificadas como la que se dio en el vagón de Atocha, al cual accedieron sin ningún fundamento. Gracias a las crónicas audiovisuales realizadas por Juan Robles González, es posible hacerse una idea de qué sucedió a lo largo de los días 25, 26 y 29 de septiembre. Tanto los excesos de los agentes, como la represión que estos ejercieron sobre los manifestantes, aquí se muestran:

Las reuniones, esta vez sin violencia por parte del cuerpo policial, han continuado a lo largo de la semana. El 26 S, la congregación se centró en pedir libertad para los detenidos del día anterior. La asistencia de esta fue menor.

Sin embargo, para el 29 S la convocatoria fue algo mayor y a través de Internet se consiguió llegar a otras ciudades. Aunque en este caso tampoco se trató de una reunión multitudinaria, esta cobró un caracter pacífico, convirtiéndose, esta vez sí, en una concentración sin incidentes.

 

Entrada por: Nerea Crespo

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